Archive | June, 2012

Supersticiones chinas

11 Jun

Toda sociedad tiene sus supersticiones. En la mía, abrir un paraguas dentro de una habitación puede ser la antesala de una catástrofe; pasar debajo de una escalera puede traernos infortunios diversos; ver un gato negro es un aviso de que algo malo se avecina; el martes 13 es, por antonomasia, el día de la mala suerte… Sin embargo, todas estas creencias forman parte más del imaginario y de la tradición popular que de un miedo real.

En cambio, la sociedad china es altamente supersticiosa y ha incorporado estas supersticiones a su día a día, hasta el punto de, en muchos de los casos, lograr naturalizarlas.

El cuatro es el número de la mala suerte en China. El motivo es la similitud del “cuatro” a la “muerte”. Cuatro en chino es y muerte es sǐ, por tanto palabras homófonas, en las que sólo cambia el tono. La mayor parte de supersticiones chinas relativas a los números se deben a la similitud de pronunciación entre la cifra y otra palabra, ya sea de significado positivo o negativo. El pánico al 4 lleva a realidades tan curiosas como que se procura evitar utilizar este número en los precios. Sobre todo en los supermercados, donde se intenta que los productos no cuesten X,4 y se rebajan a X,3 o se suben a X,5. También las tarjetas SIM son víctimas de la superstición: en función de la combinación de números que contengan el precio será uno u otro, las que incluyen 4 salen mejor de precio. Así, cuando uno va a comprar una tarjeta para el móvil, el dependiente le saca una libretita con los diferentes números de teléfono anotados y sus correspondientes precios al lado. La variación puede llegar a ser el equivalente a unos 5 euros entre los que contienen y los que no contienen cuatros. En el terreno inmobiliario, son muchos los edificios y los hoteles que evitan que haya un cuarto piso y saltan del tercero al quinto, porque saben será difícil venderlos o atraer clientes. En los edificios que sí tienen cuarta planta, el precio de alquiler de estos pisos es notablemente más económico.

Los números 8 y 9 son, por lo contrario, considerados los números de la buena suerte. En el caso del 8, bā, porque suena como fā, que en chino significa prosperidad. Alrededor del ocho se mueven las supersticiones de los buenos augurios, por este motivo, los Juegos Olímpicos de Beijing empezaron el 8 de agosto (mes 8) de 2008. Por lo que respecta al 9, jiŭ, es homófono al término eternidad-larga duración. Las parejas no lo dudan: se regalan ramos de nueve rosas, para simbolizar el deseo de que la relación dure largo tiempo.

Más allá de los números, los chinos tienen otras muchas supersticiones. Por ejemplo, el no partir y ofrecer una pera. Se pueden partir y ofrecer manzanas, plátanos o melocotones, pero no una pera porque el término en chino de partir una pera es homófono a romper una relación. Por lo tanto, en el caso de hacerlo se condena a que un noviazgo o una amistad acabe en dos días.

Con respecto a los animales del zodiaco chino, el más apreciado es el dragón, símbolo de la buena suerte, del poder y del éxito. 2012 es precisamente el Año del Dragón. No es extraño, por tanto, que el número de embarazos y de nacimientos previstos para este año sea tanto más elevado que el de años anteriores. Además, los ciclos del calendario chino son de doce años por lo que las familias deberían esperar otros doce años si quieren que sus pequeños nazcan en el año de la fortuna… El siguiente animal mejor considerado es el cerdo.

Las supersticiones están muy presentes en la vida de los chinos. Supersticiones que, si bien a mis ojos resultan curiosas, no resultan más extrañas que los siete años de mala suerte que comporta romper un espejo. La diferencia, sin embargo, es que un alto porcentaje de la sociedad vive aquí sujeta y influenciada por estas creencias. Si este fervor disminuirá o desaparecerá, sólo el tiempo lo dirá. De momento, no parece que las generaciones actuales tengan mucho interés en deshacerse de sus supersticiones.