Archive | May, 2012

Xu Bing y su nuevo lenguaje universal

23 May

El artista chino Xu Bing y sus trabajos de interpretación del lenguaje no dejan indiferente. Primero fue Tianshu’ (‘Un libro del cielo’), en el que inventó más de 4.000 caracteres chinos. Años más tarde presentó sus New English Caligraphy Series’ (nuevas series de caligrafía inglesa), en las que mostraba lo que parecían caracteres chinos, pero que en realidad eran palabras en inglés que habían adoptado la forma y el trazo de los caracteres chinos. Ahora Xu Bing sorprende a su público con Book from the ground’ (‘Libro de la tierra’), una obra escrita exclusivamente con iconos. La publicación del libro coincide con una exposición sobre el mismo en la Shanghai Gallery of Art.

Book from the ground’ narra un día en la vida del señor Black. En un total de 24 capítulos Xu Bing cuenta, hora tras hora, los pormenores de la rutina del protagonista. Y lo hace sin palabras. El libro sólo contiene iconos, símbolos y logos, con el objetivo de demostrar que, más allá de los idiomas, existe un lenguaje universal. ‘Book from de ground’ quiere ser la culminación de todas sus investigaciones sobre el lenguaje.

De algún modo, el proyecto se remonta al año 1999, cuando Xu Bing empezó a “coleccionar” los manuales de seguridad de los aviones de las distintas compañías aéreas con las que volaba. En aquel momento se dio cuenta de que aquellas imágenes, símbolos e iconos eran comprensibles para cualquier persona, sin importar la nacionalidad. Aunque la idea le fascinó, no trabajó en ella. No fue hasta el año 2003 que, un día, observando un paquete de chicle, se percató de que los iconos para sugerir que una vez consumido el producto se depositara el papel en la basura, eran iconos universales. A partir de ese momento, empezó a darle forma al proyecto: comenzó a coleccionar insignias, logos… de todo el mundo, así como los símbolos utilizados en campos tan diversos como las matemáticas, la química, la danza o la composición musical. Poco a poco fue desarrollando este nuevo lenguaje icónico que pretendía que fuera potencialmente comprensible a los ojos de todo el mundo.

Xu Bing enlaza esta obra al concepto de globalización y a la necesidad de utilizar lenguajes que nos permitan la comunicación entre todos los seres de la aldea global.

En la exposición, además de poder leer de forma íntegra la obra ‘Book from the ground’, se puede “jugar” con un ordenador que contiene un programa que traduce del inglés a este -supuesto- lenguaje universal creado por Xu Bing. A futuro, la idea es lograr que este programa también traduzca del chino al lenguaje icónico. Pese al gran trabajo realizado por el artista, todavía son muchas las palabras que no tienen un icono que las represente.

A lo largo de su carrera artística Xu Bing ha jugado con la relación entre la comunicación visual y los símbolos escritos. Con este nuevo trabajo persigue, una vez más, demostrar estas relaciones y provocar la reflexión sobre cómo entendemos el mundo que nos rodea a través del lenguaje y de qué elementos se compone este lenguaje.

El libro ‘Book of the ground’ se puede consultar de forma íntegra aquí. Que cada cual juzgue su facilidad para interpretar los diferentes iconos y, por ello, la universalidad de este idioma se Xu Bing.

[Publicado en ZaiChina]

Advertisements

‘Hanyu hen nan’

6 May

Sí: ‘Hanyu hen nan’. Es decir, el idioma chino es difícil. Me lo habían comentado algunos amigos que se embarcaron en la aventura de aprenderlo y había leído artículos sobre las dificultades que comporta, pero ahora lo estoy comprobando en primera persona.

El chino, la lengua que encabeza el ranking de los idiomas hablados por un mayor número de personas en el mundo, es la suma de complejidades diversas. En primer lugar, la pronunciación: el chino no se habla, se canta. Existen cuatro tonos (en realidad cinco, pero éste último es el tono neutro y en muchos casos queda excluido del cómputo). El primer tono es agudo y sostenido, en un pentagrama se sitúa en la línea correspondiente al Fa. El segundo tono es también agudo, pero ascendente, en un pentagrama se representa como una subida de un Si a un Fa. El tercer tono es grave, descendente-ascendente, de un Sol a un Re. El cuarto tono, que alguien me calificó como “el tono de enfado”, es un tono descendente, que cae del Fa al Mi de una octava más abajo. Es imposible hablar chino sin cantar, es imposible hacerse entender sin utilizar los tonos. Una misma palabra tiene un significado completamente diferente si se escribe con el primer, el segundo, el tercer o el cuarto tono. El ejemplo clásico es la palabra ma: (primer tono) significa “madre”,(segundo tono) significa “sésamo”, (tercer tono), “caballo” y (cuarto tono), “insultar”. Por ello es tan importante saber entonar las frases porque de ello depende el hacerse entender. Es muy habitual subir a un taxi, dar el nombre de una calle y que el taxista no sepa qué dirección le estás dando. Es entonces el momento de probar con los diferentes tonos. Al acertar, el taxista emite un: “Aaaaaah, blablabla”. Uno piensa: “Sí, exactamente lo que he dicho de 10 maneras diferentes, pero sí. Era fácil de entender”. Sin embargo no, para él no era sencillo. Los tonos son fundamentales porque pueden hacer variar el significado completamente.

La siguiente complicación del lenguaje son los caracteres. Para escribir chino uno debe saber dibujar. Existe un orden correcto para dibujar los trazos del caracter, no se debería hacer de cualquier manera. De aquél que los traza de una manera incorrecta, se dice que responde a cierto grado de analfabetismo. Creo que por primera vez en mi corto aprendizaje de lenguas me encuentro con una lengua en la cual puedo leer algunos caracteres (por lo tanto, leer palabras) pero no escribirlos. Cada carácter tiene su equivalente en pinyin¸el sistema de transcripción fonética del chino mandarín. 你好, en pinyin se escribe “Nihao”. La mayor parte de gente mayor no sabe escribir pinyin, sin embargo es muy habitual entre los jóvenes, sobre todo para poder escribir en los teclados del ordenador y en los móviles.

Aprender chino es un reto. Me recomendaron perseverancia y me alertaron sobre el posible sentimiento de frustración que sentiría al aprender un día una palabra, olvidarla al siguiente, volverla a aprender, volverla a olvidar… Eso sucede, sí, día tras día. Las horas invertidas no se reflejan en el ritmo de aprendizaje, hecho que desalienta. Sin embargo, cualquier pequeño logro (una conversación en el mercado en la que la vendedora entiende lo que le pregunto y en la que logro comprender su respuesta) se valora como una gran victoria. Es la belleza del chino, que su complejidad desespera a la vez que gratifica.

‘Hanyu hen nan’. No es ninguna broma. Me explica el profesor que, de media, es necesario ver, leer, utilizar siete veces una palabra en chino para poderla retener. A veces, muchas más…

Me dieron un dato que me entusiasmó: cuando hablamos castellano, catalán, inglés, francés… utilizamos el lóbulo temporal izquierdo, mientras que cuando hablamos chino activamos el derecho, ya que en él se localiza el centro para procesar las notas musicales. Otro punto a favor del chino, ejercita mi cerebro.

Aprender chino es una aventura, a veces desesperante y frustrante, otras divertida y desafiante. Unas dosis de paciencia, mucha dedicación, tranquilidad ante posibles momentos de desesperación por la incomprensión de una extraña gramática y fuerza para no tirar la toalla son parte de la fórmula para seguir adelante con el aprendizaje de este idioma.

‘Hanyu hen nan’, si pero también ‘Hanyu hen apasionante’.